14 de enero. San Juan de Ribera.
Querido san
Juan de Ribera:
La Carroja se encuentra la Vall de Gallinera, al
norte de la provincia de Alicante y sur de la diócesis a la que pasión
serviste. Tierra de moriscos, cristianos nuevos y posteriormente repoblada con
mallorquines. Aquí entre las sierras del Almirante, Albureca y Foradada,
discurre el Camino Real, senderos recorridos por ti en el afán de ser el buen
pastor que busca a las ovejas por valles y montañas, sin miedo a la intemperie,
conociéndolas en su entorno, predicándoles en sus iglesias parroquiales el
catecismo y la doctrina cristiana, ofreciéndoles la eucaristía para que se
alimentasen de ella y adorasen a quien es el Santísimo Sacramento, curando a
las heridas mediante los sacramentos.
Hijo de Teresa de los Pinelos y Pedro Enriquez
naciste en Sevilla el 27 de diciembre de 1532. Ciudad que abandonaste para cursar
estudios de Derecho y Teología en la Universidad de Salamanca, ordenándote
sacerdote en 1560. En 1562 fuiste nombrado por el papa Pío IV obispo de
Badajoz. En 1568, san Pío V te entregó
el título de Patriarca de Antioquía, enviándote un año más tarde a la sede de
Valencia, a la que serviste como arzobispo. Es aquí donde mostraste tus
cualidades de hombre de Iglesia y servidor de la sociedad, recorriendo el
amplio territorio mediante las 2.715 visitas pastorales; fundando el Real
Colegio Seminario del Corpus Christi, consciente de la radical importancia de
la formación, desde el encuentro con la Eucaristía, de los sacerdotes con el
fin de aplicar con eficacia las reformas del Concilio de Trento. El 6 de enero
de 1611 partiste a la Casa del Padre.
Te imagino sentado junto a una fuente, leyendo tu
Biblia, descansando antes de entrar en un pueblo, sacerdote de “virtudes
probadas con preclaras obras, y, sobre todo, por su deseo de humillaciones, de
pureza y su singular amor a la pobreza” (san Juan XXIII). Y al entrar buscar en
la iglesia el sagrario, para con humildad, arrodillado ante él, llenar el alma
del celo pastoral.

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