2 de octubre. Beata Madre María Guadalupe.
Querida Madre María Guadalupe:
El auto se ha detenido en Tollos, el municipio más pequeño
de la provincia de Alicante, con Sempere, en la Valle de Albaida, benjamines de
la Iglesia en Valencia. Situado en la solana de la sierra de Alfaro, en el
Condado de Cocentaina. La iglesia parroquial de san Antonio Abad se alza cual
fortaleza frente a los vientos, protegida por las montañas.
Esta sólida construcción evoca tu vida, construida sobre
roca con piedras talladas por tu madre y parroquia de Nuestra Señora de los
Ángeles de Albal, donde naciste a la Vida en 1881. Una existencia recia a causa
de la situación sanitaria, económica y social sufrida por España. Apenas
contabas cuatro años tu padre, Francisco Ricard falleció víctima de una
enfermedad. Y tu madre, María Olmos tuvo que “traure avant”, sacar adelante a
tus hermanos José, Antonio y Filomena y a ti. En la iglesia parroquial
recibiste la Primera Comunión. Ante la pregunta del párroco: “¿alguna de las
presentes desea entregarse a Dios para ser su esposa y ser enteramente suya?”,
la niña de diez años respondiste: “¡Yo quiero serlo!”. Y con quince ingresaste
en la comunidad, posteriormente trasladada a Mislata, del Monasterio Al Pie de
la Cruz de las monjas Siervas de María, en el edificio del barrio valentino de
Velluters. Allí mostraste tus virtudes: caridad fraterna, unidad,
contemplativa, humilde servicio, devoción a la Virgen de los Dolores y la
Corona de los Siete Dolores, de carácter alegre y fuerte. Detenida en Albal la madrugada del 2 de
octubre de 1936, las últimas palabras dirigidas a tu familia fueron: “No
lloréis por mí, pues me llevan a matarme y dar la vida por aquel que primero la
dio por mí”. En las proximidades de la Torre Espioca hacia las cuatro de la
madrugada la mujer, humillada, maltratada y vejada, la blanca rosa fue cortada
con sendos disparos.
La iglesia parroquial permanece erguida en el corazón de
Tollos. ¡Cuánta personas han crecido en fortaleza gracias a las
parroquias!

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