San Antonio María de Santa Ana Galvao
Querido san Antonio de Santa Ana Galvao:
La Vall de Gallinera es un valle situado en la Marina Alta,
formado por pequeños y pintorescos pueblos, acompañados por campos de floridos
cerezos, algarrobos y olivos. Benirrama, Benialí, Benissiva, Benitaia, Alpatró,
la Carroja, Llombai y Benissili integran la Ruta de los 8 pueblos. Desde la
carretera CV-700 Bocairent-Pego y El Vergel me adentro por la calle principal
con la mirada dirigida a la iglesia de S. Miguel y la cruz que corona la
fachada, acompañando la vida de sus vecinos.
Esta cruz, en la forma de la Tau franciscana, la “T” fue la
sombra protectora y guía de la existencia de quien eres el primer cristiano de
Brasil canonizado. En 1739 en Guarantinguetá, Estado de Sao Paulo tus brazos se
abrieron a la vida, arropado por tus padres Antonio, miembro de la Tercera
Orden Franciscana y del Carmen, e Izabel, personas de la clase alta brasileña.
A los 13 años iniciaste los estudios en el seminario de los padres jesuitas de
Belém y allí Dios te llamó, iniciando la búsqueda del significado de tu
vocación: los jesuitas y, ante la situación de persecución que sufrían y por
indicación de tu padre, los franciscanos. A los 21 años profesaste en el
convento de San Buenaventura de Macacu (Río de Janeiro), recibiendo la
ordenación sacerdotal un año después y partiendo al convento de Sao Paulo,
donde encontraste la voz se transformó en voz mediante el servicio de la
predicación, la confesión, la portería del convento, el “Recolhimento” o casas
retiro, guardián y definidor de la provincia, descansando en Cristo el 23 de
diciembre de 1822.
Las palabras de S. Juan Pablo II me acompañan en el caminar
por los senderos “su fe genuinamente franciscana, vivida evangélicamente y
gastada apostólicamente al servicio del prójimo, servirá de estímulo para
imitarlo como hombre de paz y caridad”, caminar por los campos de Dios es dejar
huella y solo dejan huellas quienes antes han permitido a Jesús recorra los
campos de su alma.

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