Beato Joan Roig Diggle.
Querido Joan Roig Diggle:
Las horas del reloj de cuerda de la iglesia parroquial de
san Cayetano suenan y recorren el pueblo de Famorca y “la Vall de Seta”,
encajonado entre las sierras de Almudaina, la Serrella y Alfaro, al norte de la
provincia de Alicante. Las coloridas casas decoradas con plantas ornamentales,
las terrazas cultivadas con almendros y olivos, el transcurrir del tiempo,
contemplación del despojar otoñal.
Cinco disparos, “1,2,3,4, 5,…6”… “Que Dios os perdone como
yo os perdono”… “Tranquila, voy a casa de N. Si tengo que ir. God is with me
(Dios está conmigo). 12-09-1936, 19 años.
Ayer, en la oración de un sacerdote un domingo por la tarde
comencé a leer tu biografía. Una vida de quien diste la vida por ser católico.
En el número 310 de la calle de Mallorca sita en Barcelona el 12 de mayo de
1917 el matrimonio formado por Ramón Roig y Maud Diggle Puckering da a luz un
hijo al que bautizan en la parroquia de la Purísima Concepción. Tus padres te
educan en los colegios de San José de Cluny, los Hermanos de la Doctrina
Cristiana de la Salle y los Escolapios. Es por aquel entonces cuando
manifiestas a tu madre el deseo de ser misionero. Ella observa en ti la gran
vida interior y el inmenso amor que manifiestas hacia Dios. En 1934 un grave
problema económico obliga a tu familia a trasladaros al Masnou. A fin de
ayudarles trabajas como dependiente en una tierra de ropa del Poble Sec y
estudias de noche. Allí Dios te conduce al grupo “Mar Blava” de la Federació de
Joves Cristians de Catalunya y a servirle en la catequesis parroquial, el
deporte, el excursionismo, la cultura y el cultivo de la vida interior
alimentada por la oración ante el sagrario y la eucaristía, hasta en la
madrugada de la fiesta del Dulce Nombre de María derramar tu sangre por Cristo.
“Un revolucionario de la ternura y el perdón” expresó el
cardenal Omella. Las campanas suenan, los árboles duermen, las semillas germinan,
los olivos ofrecen las aceitunas para ser molidas en la almazara.

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